Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado.
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos,
buscar peces, pájaros, buscar leña
(ya me preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una fogata,
leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
algo de leña para hacer una fogata,
yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
fui a un abismo lleno de aire;
me respondió una voz:
yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
allí también grabé figuras,
grabé un río, búfalos,
grabé una serpiente,
yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
el fuego me molestaba,
quería ver más,
yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
allí encontré lo que necesitaba,
encontré un pueblo salvaje,
una tribu,
yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
figuras grababan en las rocas,
hacían fuego, ¡también hacían fuego!,
yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
contesté que no, que de ahí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
y empecé a trabajar con ella,
empecé a pulirla,
de ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
buscaba peces,
buscaba diferentes cosas
(yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
los truenos, los relámpagos,
yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
preguntas estúpidas se me venían a la cabeza,
falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol,
llegué a una fuente,
a una fosa en que se veían algunas ratas:
aquí vengo yo, dije entonces,
¿habéis visto por aquí una tribu,
un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
acompañado por otros seres,
o más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
nubes tal vez,
tal vez veía nubes, veía relámpagos;
a todo esto habían pasado ya varios días,
yo me sentía morir;
inventé unas máquinas,
construí relojes,
armas, vehículos,
yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
apenas tenía tiempo para sembrar,
yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
unas formas,
crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho,
en una barca que navegó cuarenta días,
cuarenta noches,
yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
vinieron unas guerras,
tipos de color entraron al valle,
pero yo debía seguir adelante,
debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
produje tanagras,
di a luz libros de miles de páginas,
se me hinchó la cara,
construí un fonógrafo,
la máquina de coser,
empezaron a aparecer los primeros automóviles,
yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡árboles segregaba!,
pero yo segregaba herramientas,
muebles, útiles de escritorio,
yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
rutas,
instituciones religiosas pasaron de moda,
buscaban dicha, buscaban felicidad,
yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
a practicar, a practicar idiomas,
idiomas,
yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
sí, miré, qué digo, miré,
para salir de la duda miré,
detrás de unas cortinas,
yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
a esa roca que me sirvió de hogar,
y empiece a grabar de nuevo,
de atrás para adelante grabar
el mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.
"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho."
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sábado, 8 de febrero de 2014
sábado, 18 de mayo de 2013
Macorina [Alfonso Camín]
Veinte años y entre palmeras.
Los cuerpos, como banderas.
Noche. Guateque. Danzón.
La orquesta marcaba un son
de selva ardiente y caprina.
El cielo, un gran frenesí:
"Pon
ponme la mano aquí,
Macorina."
Alumbran el barracón
grandes faroles de China.
!Finas plantas de criolla
que bordan al canevá
de aquel danzón,que se enrolla
como en la palma el majá;
y alguien que me dice que "arrolla"
tu curepo, ritmo y pasión!
Como guitarra en tensión
tú ibas temblando, temblando;
yo iba pulsando, pulsando
un bordón y otro bordón.
!Aún hoy no sé dónde queda
la piel y empieza el linón!
!Para mí todo era seda
caliente en aquel danzón!
Un pañuelo carmesí
que voló del corazón
de algún negro lucumí,
y entre bagazo y pasión
se quedó temblando allí.
"Pon,
ponme la mano aquí,
Macorina".
Aire entre esencia calina.
!La luna es un tiburón
que va tragando anilina!
Estaba el cielo de Oriente
caldeado como tu frente.
Tus pies dejaban la estera
y se escapaba tu saya
buscando la guardarraya;
que, al ver tu talle tan fino,
las cañas azucareras
se echaban sobre el camino
para que tú las molieras,
como si fueras molino.
"Pon,
ponme la mano aquí
Macorina."
!Tu pelo, jíbaro y fiero,
una manigua cubana
para mi amor guerrillero!
Tu acento, suave, dulzón,
sinsonie que en la mañana
todo su canto desgrana.
Cocuyos hechos canción,
tus ojos de calentura;
tu sangre, notas de un son;
tu boca, una bendición
de guanábana madura;
tus senos, carne de anón,
!y era tu fina cintura
la misma que aquel danzón!
Vaho de caña y maní:
"Pon,
ponme la mano aquí,
Macorina."
Olor a verde limón,
a naranja mandarina.
Dulces, aguardiente y ron.
Después, el amanecer
que de mis brazos te lleva,
!y yo, sin saber
qué hacer
de aquel olor a mujer,
a "mango" y a caña nueva,
con que me llenaste al son
caliente de aquel danzón;
gallo de fino espolón
en un bardal primitivo;
un tambor de piel de chivo,
un timbarl y una ocarina!
"Pon,
ponme la mano aquí,
Macorina."
Yo bebo el último ron
y quedo pensando en ti.
En ti y en aquel danzón.
En el viejo barracón
ya no hay faroles de China.
!Todos se han hecho carbón!
viernes, 29 de marzo de 2013
Amor constante más allá de la muerte [Quevedo]
Cerrar
podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
sábado, 6 de octubre de 2012
Sensation [Rimbaud]
Par les soirs bleus d'été, j'iarai dans les sentiers,
picoté par les blés, fouler l'herbe menue:
rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.
Je ne parlerai pas, je ne penserai rien:
mais l'amour infini me montera dans l'âme,
et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
par la Nature, -hereux comme avec une femme.
He Made This Screen [Marianne Moore]
He Made This Screen
not of silver nor of coral
but of weatherbeaten laurel.
Here, he introduced a sea
uniform like tapestry;
here a fig-tree; there, a face;
there, a dragon circling space-
designating here, a bower;
there, a pointed passion-flower.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Agua oscura [Lezama Lima]
I
La oscuridad desemboca
más allá de su morrión
borra las letras que toca
con aceite y con lazón.
La oscuridad que se invoca
roza mis labios con fuego,
su escritura salta y luego
traza un pavón auroral,
los designios del coral
y los perplejos del juego.
II
Agua tersa va muriendo
en los juncales del río,
el techo del caserío
se inclina y va lamiendo
los entorchados del frío.
Un fulgor y dos a dos,
tejidos como entredós,
sin estorbo y sin sonrisa,
cuando la toronja avisa
una mañana con Dios.
III
Prepara lo contragolpes,
el vino y los borbotones,
el fantasma y los mandobles,
mientras ascienden sillones
impulsados por redobles
que crujen en la pizarra.
El jinete se desgarra
al romperse la campana
en tropel de filigrana
y en badajo que desbarra.
IV
Llegan consejos, suspiros
de un andar de medianoche,
el deslizarse del coche
va soplando los vampiros
que oscurecen el derroche
de un chal y de una lumbre
que cubren la muchedumbre
de astros en sus chirimías.
Tamañas algarabías
y un cielo de podredumbre.
V
Al despertar el confín
media aurora y media granja,
se vislumbraba un sinfín
de un amarillo naranja
donde bailaba un delfín
la ronda de la pasión
de una nueva creación
de playa y de horizonte,
como si creciera el monte
hinchado por la canción.
VI
En el hotel se inmiscuye
el patio con algarrobo
la noche que restituye
un caracol y un lobo,
después la noche concluye
su obertura, lo que queda
en la mañana de seda
brinca como un tornasol.
Guardarropía del sol
con el plumaje de Leda.
VII
Con la vejiga nadante
digo la respiración,
recupera ya el andante,
y no suda en el balcón
sueños de un febricitante
que fulmina un comentario.
Rebrillos del lapidario
en la mañana escondido,
y así entona sumergido
el ojo del lampadario.
VIII
El brillo, el metal, aurora
que vuelve al metal hervor
una hilacha de fulgor
rota al centro por la prora,
el pañuelo, el decidor
en su mejor elegancia,
va diciendo la fragancia.
Es la función del anzuelo,
tirar un pescado al cielo,
llenar de azul la distancia.
IX
Miró al través de una reja
una luz que se bifurca,
por encima de la teja
salta, como una trifulca,
un bulto que no nos deja.
Les disparamos venablos
a los diversos retablos
con figurillas de cera,
un buen olor nos espera,
ya se fueron los mil diablos.
X
Músico sin instrumento
girasol sin rumbo al sol,
terso y plano caracol
caminando contra el viento.
Risotas para un lamento
mueve su cola al revés,
es paradoja tal vez
ver un cielo en la bombilla.
Gracias de la cochinilla
en un pezón al revés.
XI
El patio del corralón
baila tijeras inciertas,
están siempre recubiertas
de un cegato pañolón.
Así en fila, descubiertos
van pasando en extramuros
un desfile de canguros.
Como un atlas de lo informe,
la noche entera deforme
y el rezo de los Dioscuros.
XII
Existe aquí un doblaje,
el tesón del brazo duro
que recurva en el boscaje
como un carrusel maduro,
o la cinta del lenguaje
cuando procura encubrir,
más que todo desdecir
el choque de verbo y aire,
como la pluma al desgaire
hace imposible mentir.
XIII
Canoro y métrico coro
en los puntales del día,
una raya como un oro,
tortuga del mediodía
y un clarinete sonoro;
al lastimarse la quilla,
con la presión la rodilla
cubre seda al calamar,
trenzado al fondo del mar,
peluquín sobre una silla.
XIV
Alrededor de una paila,
un tridente sacamuelas
enreda las entretelas
donde un gnomo vuelve y baila
tijereteando las telas.
Sentado sobre un castaño
aparece cada año
este gnomo y este arquero
tiran sobre un minutero
que a sí mismo se hace daño.
XV
La mentira se rompió,
una parte voló al cielo
y a sí misma se entendió
forjar como un caramelo.
¡Magna interpretación
a la altura del balcón!
Dueño de este rocío
la mentira fue forrada
y ahora yace arrebolada
en los discursos del río.
XVI
Viruta de platabanda
las alas del pectoral,
en la sacristía ya anda
el espíritu del mal,
con campanillas desbanda
un tumulto desigual,
el terror ya residual,
fuera de toda condena,
sigue como un alma en pena
la más triste bacanal.
XVII
En la roca desespera,
cortada por el helecho,
allí solitario impera
la espuma de un blanco lecho
que sigue en eterna espera
de dos espaldas lunares,
llenas de anclas abisales
y quitasol de cipango.
Con pasos lentos de tango
el ciclón en los maizales.
XVIII
La voz se rompió el alcor
solitario se perdió,
fue más grande que el terror,
la espina dorsal sintió
lenta como un estertor
que en la ventana de olvido,
signos donde está perdido,
un extraño caminante
que se acercó tan gigante
y en lo blanco fue hundido.
XIX
Borrando la comprensión
de una alegre juglaría,
los intrumentos del día
tiran, rompen su acordeón
y su compás que medía
media esfera y media espira.
Ya se levanta y expira
cerca del césped fruncido
y va quedando dormido
en la noche de la pira.
XX
Un chispazo mineral
separa las dos alcobas,
como si al cubrir las ovas
se derramase la sal
burlando los rompeolas
que bifurcan ola y ala
en el centro de la sala
donde sonríe el acuario
la teoría de un planetario
que el fuego callado exhala.
XXI
El dueño de la corneta,
el infante bien nacido,
la sangre y allí fue herido
al quitarse la careta
ráfaga del sin sentido,
gritando desde el trasfondo
el último cante jondo
que en espirales se pierde.
Aviva la sangre al verde
desde el matiz hasta el fondo.
XXII
Rompiendo la donosura
y acabando con la iguana,
buscando otra hermosura
más alada y más humana,
que en el vacío murmura
del caos y de los vientos
que borran los juramentos
que siguen astro por astro,
ya van recreando el rastro,
pegando en la cola al viento.
XXIII
Une la casa cercana
con el lejos de la ola,
el oído en caracola
reinaugura la mañana,
blanca arena en tarsa cola.
El retrato, un garabato,
polémico caricato,
se va destiñendo el sobre,
quedando en placa de cobre
el maullido de un gato.
XXIV
Viene la noche irónica
con remedos de botín,
al pasar un serpentín
se muestra aún pletórica.
La noche cae al confín
como si fuese una larva,
más escarba y más escarba.
Al penetrar con su lanza,
como una esperanza parva
al ciego de bienandanza.
Abril y 1972
VI
En el hotel se inmiscuye
el patio con algarrobo
la noche que restituye
un caracol y un lobo,
después la noche concluye
su obertura, lo que queda
en la mañana de seda
brinca como un tornasol.
Guardarropía del sol
con el plumaje de Leda.
VII
Con la vejiga nadante
digo la respiración,
recupera ya el andante,
y no suda en el balcón
sueños de un febricitante
que fulmina un comentario.
Rebrillos del lapidario
en la mañana escondido,
y así entona sumergido
el ojo del lampadario.
VIII
El brillo, el metal, aurora
que vuelve al metal hervor
una hilacha de fulgor
rota al centro por la prora,
el pañuelo, el decidor
en su mejor elegancia,
va diciendo la fragancia.
Es la función del anzuelo,
tirar un pescado al cielo,
llenar de azul la distancia.
IX
Miró al través de una reja
una luz que se bifurca,
por encima de la teja
salta, como una trifulca,
un bulto que no nos deja.
Les disparamos venablos
a los diversos retablos
con figurillas de cera,
un buen olor nos espera,
ya se fueron los mil diablos.
X
Músico sin instrumento
girasol sin rumbo al sol,
terso y plano caracol
caminando contra el viento.
Risotas para un lamento
mueve su cola al revés,
es paradoja tal vez
ver un cielo en la bombilla.
Gracias de la cochinilla
en un pezón al revés.
XI
El patio del corralón
baila tijeras inciertas,
están siempre recubiertas
de un cegato pañolón.
Así en fila, descubiertos
van pasando en extramuros
un desfile de canguros.
Como un atlas de lo informe,
la noche entera deforme
y el rezo de los Dioscuros.
XII
Existe aquí un doblaje,
el tesón del brazo duro
que recurva en el boscaje
como un carrusel maduro,
o la cinta del lenguaje
cuando procura encubrir,
más que todo desdecir
el choque de verbo y aire,
como la pluma al desgaire
hace imposible mentir.
XIII
Canoro y métrico coro
en los puntales del día,
una raya como un oro,
tortuga del mediodía
y un clarinete sonoro;
al lastimarse la quilla,
con la presión la rodilla
cubre seda al calamar,
trenzado al fondo del mar,
peluquín sobre una silla.
XIV
Alrededor de una paila,
un tridente sacamuelas
enreda las entretelas
donde un gnomo vuelve y baila
tijereteando las telas.
Sentado sobre un castaño
aparece cada año
este gnomo y este arquero
tiran sobre un minutero
que a sí mismo se hace daño.
XV
La mentira se rompió,
una parte voló al cielo
y a sí misma se entendió
forjar como un caramelo.
¡Magna interpretación
a la altura del balcón!
Dueño de este rocío
la mentira fue forrada
y ahora yace arrebolada
en los discursos del río.
XVI
Viruta de platabanda
las alas del pectoral,
en la sacristía ya anda
el espíritu del mal,
con campanillas desbanda
un tumulto desigual,
el terror ya residual,
fuera de toda condena,
sigue como un alma en pena
la más triste bacanal.
XVII
En la roca desespera,
cortada por el helecho,
allí solitario impera
la espuma de un blanco lecho
que sigue en eterna espera
de dos espaldas lunares,
llenas de anclas abisales
y quitasol de cipango.
Con pasos lentos de tango
el ciclón en los maizales.
XVIII
La voz se rompió el alcor
solitario se perdió,
fue más grande que el terror,
la espina dorsal sintió
lenta como un estertor
que en la ventana de olvido,
signos donde está perdido,
un extraño caminante
que se acercó tan gigante
y en lo blanco fue hundido.
XIX
Borrando la comprensión
de una alegre juglaría,
los intrumentos del día
tiran, rompen su acordeón
y su compás que medía
media esfera y media espira.
Ya se levanta y expira
cerca del césped fruncido
y va quedando dormido
en la noche de la pira.
XX
Un chispazo mineral
separa las dos alcobas,
como si al cubrir las ovas
se derramase la sal
burlando los rompeolas
que bifurcan ola y ala
en el centro de la sala
donde sonríe el acuario
la teoría de un planetario
que el fuego callado exhala.
XXI
El dueño de la corneta,
el infante bien nacido,
la sangre y allí fue herido
al quitarse la careta
ráfaga del sin sentido,
gritando desde el trasfondo
el último cante jondo
que en espirales se pierde.
Aviva la sangre al verde
desde el matiz hasta el fondo.
XXII
Rompiendo la donosura
y acabando con la iguana,
buscando otra hermosura
más alada y más humana,
que en el vacío murmura
del caos y de los vientos
que borran los juramentos
que siguen astro por astro,
ya van recreando el rastro,
pegando en la cola al viento.
XXIII
Une la casa cercana
con el lejos de la ola,
el oído en caracola
reinaugura la mañana,
blanca arena en tarsa cola.
El retrato, un garabato,
polémico caricato,
se va destiñendo el sobre,
quedando en placa de cobre
el maullido de un gato.
XXIV
Viene la noche irónica
con remedos de botín,
al pasar un serpentín
se muestra aún pletórica.
La noche cae al confín
como si fuese una larva,
más escarba y más escarba.
Al penetrar con su lanza,
como una esperanza parva
al ciego de bienandanza.
Abril y 1972
lunes, 3 de septiembre de 2012
No swan so fine [Marianne Moore]
"No water was so still as the
dead fountains of Versailles." No swan,
with swart blind look askance
and gondoliering legs, so fine
as the chinz china one with the fawn-
brown eyes and toothed gold
collar on to show whose bird it was.
Lodged in the Louis Fifteenth
candelabrum-tree of cockscomb-
tinted buttons, dahlias,
sea-urchins, and everlastings,
it perches on the branching foam
of polished sculptured
flowers--at ease and tall. The king is dead.
domingo, 2 de septiembre de 2012
To my dear and loving husband [Anne Bradstreet]
If ever two were one, then surely we.
If ever man were loved by wife, then thee;
if ever wife was happy in a man,
compare with me, ye women, if you can.
I prize thy love more than whole mines of gold
or all the riches that the East doth hold.
My love is such that rivers cannot quench,
nor ought but love from thee, give recompense.
Thy love is such I can no way repay,
the heavens reward thee manifold, I pray.
Then while we live, in love let's so persevere
that when we live no more, we may live ever.
If ever man were loved by wife, then thee;
if ever wife was happy in a man,
compare with me, ye women, if you can.
I prize thy love more than whole mines of gold
or all the riches that the East doth hold.
My love is such that rivers cannot quench,
nor ought but love from thee, give recompense.
Thy love is such I can no way repay,
the heavens reward thee manifold, I pray.
Then while we live, in love let's so persevere
that when we live no more, we may live ever.
-1678-
sábado, 1 de septiembre de 2012
Madrigal [Lezama Lima]
El tallo de una rosa se ha encolerizado con las avispas
que impedían que su cintura fuese y viniese con las mareas
cuando estaba tan tranquila en las graderías de un templo
y un marinero llamado por la palabra marea
se ha unido a los clamores de alfileres sin sueño
y le ha dado un fuerte pellizco al tallo de una rosa
lo que no merecía lo que no alcanzaba en su sonrisa
en su cítara en su respiración tornasolada
la cólera de un marinero
mil manos que se alzaban en el remedo de un beso
en esta pirámise de besos
para que en lo alto más despacio más pañuelo más señorita
una rosa una rosa
que no puede aislar ni unas cuantas avispas encolerizadas
que la han vencido que se le han pegado tenazmente a los flancos
y ya son ramita entre dos recuerdos.
Desconchamiento de lunas que no vienen
sus escamas de otoño
pero el niño que se ha quedado detenido frente a los encantamientos
de un caballo blanco
se apresura en su dulce memoria de lunares
a evocar sus regalos para ingresar en la nieve
entre dos recuerdos de aire pulsado entre dos conchas
que recorren un hilo de sienes de sien a sien
como entre dos recuerdos
un dedo besado atormentado desnudado
una muchedumbre de Perseos enlunados
que esperan a los más crecidos cazadores de medianoche
porque ha llegado el día que no se alcanza con media docena de cítaras
redondas espinas siempre festón de nieve enhebrado
que se adelantan con la crecida del aire
de dos conchas entre dos recuerdos
entrecortados silbidos en las graderías de un templo
hasta el instante en que es la sangre de hoy
hojas del recuerdo en las ventanas de las joyerías
ojos que miran cómodamente la avispa mordiendo el tallo de una rosa
para negártelo en el aire guante fronda lenta flauta
la misma rosa que ha inclinado su frente para recoger tu pañuelo
y esconderlo hasta que pasen los cazadores de medianoche.
que impedían que su cintura fuese y viniese con las mareas
cuando estaba tan tranquila en las graderías de un templo
y un marinero llamado por la palabra marea
se ha unido a los clamores de alfileres sin sueño
y le ha dado un fuerte pellizco al tallo de una rosa
lo que no merecía lo que no alcanzaba en su sonrisa
en su cítara en su respiración tornasolada
la cólera de un marinero
mil manos que se alzaban en el remedo de un beso
en esta pirámise de besos
para que en lo alto más despacio más pañuelo más señorita
una rosa una rosa
que no puede aislar ni unas cuantas avispas encolerizadas
que la han vencido que se le han pegado tenazmente a los flancos
y ya son ramita entre dos recuerdos.
Desconchamiento de lunas que no vienen
sus escamas de otoño
pero el niño que se ha quedado detenido frente a los encantamientos
de un caballo blanco
se apresura en su dulce memoria de lunares
a evocar sus regalos para ingresar en la nieve
entre dos recuerdos de aire pulsado entre dos conchas
que recorren un hilo de sienes de sien a sien
como entre dos recuerdos
un dedo besado atormentado desnudado
una muchedumbre de Perseos enlunados
que esperan a los más crecidos cazadores de medianoche
porque ha llegado el día que no se alcanza con media docena de cítaras
redondas espinas siempre festón de nieve enhebrado
que se adelantan con la crecida del aire
de dos conchas entre dos recuerdos
entrecortados silbidos en las graderías de un templo
hasta el instante en que es la sangre de hoy
hojas del recuerdo en las ventanas de las joyerías
ojos que miran cómodamente la avispa mordiendo el tallo de una rosa
para negártelo en el aire guante fronda lenta flauta
la misma rosa que ha inclinado su frente para recoger tu pañuelo
y esconderlo hasta que pasen los cazadores de medianoche.
viernes, 31 de agosto de 2012
Se te escapa entre alondras [Lezama Lima]
Se te escapa entre alondras el ruido de sienes
para el agua desoída en las primeras horas
que existen o no existen pero siempre aletean
buscando la compuerta de un ruido virado
por el exceso de trabajo, por le risa.
Que existen o no existen
si tú fueras el primero
a cazar en la nieve
los insectos sin ojos
que ruedan por la nieve.
Oh, que tú seas el fin que entorna los balcones
que despiertan sin nunca despertar
en la hora prestada al baño de los ciervos.
Que lo que aprisiones sea más que el ruido
del brazo donde todo es mar afinado
para el solo momento de alcanzar el relente.
Oh, que tus labios asciendan en la respiración de los balcones
que aceptan la prisa del humo deletreado
y tus miradas se estilen en la orilla de los ríos
reemplazando a los suicidas.
Ysu suerte se ha quedado
bajo los párpados pobres
como un pellizco en la rosa
del aliento de los dedos
y se reconoce y se pierde
en los insectos sin ojos
que ruedan por la nieve.
para el agua desoída en las primeras horas
que existen o no existen pero siempre aletean
buscando la compuerta de un ruido virado
por el exceso de trabajo, por le risa.
Que existen o no existen
si tú fueras el primero
a cazar en la nieve
los insectos sin ojos
que ruedan por la nieve.
Oh, que tú seas el fin que entorna los balcones
que despiertan sin nunca despertar
en la hora prestada al baño de los ciervos.
Que lo que aprisiones sea más que el ruido
del brazo donde todo es mar afinado
para el solo momento de alcanzar el relente.
Oh, que tus labios asciendan en la respiración de los balcones
que aceptan la prisa del humo deletreado
y tus miradas se estilen en la orilla de los ríos
reemplazando a los suicidas.
Ysu suerte se ha quedado
bajo los párpados pobres
como un pellizco en la rosa
del aliento de los dedos
y se reconoce y se pierde
en los insectos sin ojos
que ruedan por la nieve.
lunes, 27 de agosto de 2012
Ah, que tú escapes [Lezama Lima]
Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos caballos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.
lunes, 20 de agosto de 2012
The sick rose [William Blake]
O rose, thou art sick!
The invisible worm,
That flies in the night,
In the howling storm,
Has found out thy bed
Of crimson joy,
And his dark secret love
Does thy life destroy.martes, 26 de junio de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
Sonatina [Rubén Darío]
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
—la princesa está pálida, la princesa está triste—,
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
—«Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».
lunes, 19 de diciembre de 2011
The Tyger [William Blake]
Tyger! Tyger! burning bright
in the forests of the night,
what immortal hand or eye
could frame thy fearful symmetry?
In what distant deeps or skies
burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare sieze the fire?
And what shoulder, & what art
could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
what dread hand? & what dread feet?
What the hammer? what the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? what dread grasp
dare its deadly terrors clasp?
When the stars threw down their spears,
and watered heaven with their tears,
did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?
Tyger! Tyger! burning bright
in the forests of the night,
what immortal hand or eye
dare frame thy fearful symmetry?
An Octopus [Marianne Moore]
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sábado, 3 de diciembre de 2011
Perfección del círculo [Jorge Guillén]
Con misterio acaban
en filos de cima,
sujeta a la línea
fiel a la mirada,
los claros, amables
muros de un misterio,
invisible dentro
del bloque del aire.
Su luz es divina:
misterio sin sombra.
La sombra desdobla
viles mascarillas.
Misterio perfecto,
perfección del círculo,
círculo del circo
secreto del cielo.
Misteriosamente
refulge y se cela.
-¿Quién? ¿Dios? ¿El Poema?
-Misteriosamente...
domingo, 20 de noviembre de 2011
Poems in Unrhymed Cadence - II [F.S. Flint]
Under the lily shadow
and the gold
and the blue and mauve
that the whin and lilac
pour down on the water,
the fishes quiver.
Over the green cold leaves
and the rippled silver
and the tarnished copper
of its neck and beak,
toward the deep black water
beneath the arches,
the swan float slowly.
Into the dark of the arch the swan floats
and the black depth of my sorrow
bears a white rose of flame.
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