"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho."
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lunes, 20 de junio de 2011

Las fieras [Pablo Neruda]

Se deseaban, se lograban, se destruían,
se ardían, se rompían, se caían de bruces
el un dentro del otro, en una lucha a muerte,
se enmarañaban, se perseguían, se odiaban,
se buscaban, se destrozaban de amor,
volvían a temerse y a maldecirse y a amarse,
se negaban cerrando los ojos. Y los puños
de Rosía golpeaban el muro de noche,
sin dormir, mientras Rhodo desde su almena cruel
vigilaba el peligro de las fieras despiertas
sabiendo que él llevaba el puma en su sangre,
y aullaba un león agónico en la noche sin sueño
de Rhodo, y la mañana le traía
a su novia desnuda, cubierta de rocío,
fresca de nieve como una paloma,
incierta aún entre el amor y el odio,
y allí los dos inciertos resplandecían de nuevo
mordiéndose y besándose y arrastrándose el lecho
en donde se quedaba desmayada la furia.

-La espada encendida (1969-1970)

Las fieras [Pablo Neruda]

Se deseaban, se lograban, se destruían,
se ardían, se rompían, se caían de bruces
el un dentro del otro, en una lucha a muerte,
se enmarañaban, se perseguían, se odiaban,
se buscaban, se destrozaban de amor,
volvían a temerse y a maldecirse y a amarse,
se negaban cerrando los ojos. Y los puños
de Rosía golpeaban el muro de noche,
sin dormir, mientras Rhodo desde su almena cruel
vigilaba el peligro de las fieras despiertas
sabiendo que él llevaba el puma en su sangre,
y aullaba un león agónico en la noche sin sueño
de Rhodo, y la mañana le traía
a su novia desnuda, cubierta de rocío,
fresca de nieve como una paloma,
incierta aún entre el amor y el odio,
y allí los dos inciertos resplandecían de nuevo
mordiéndose y besándose y arrastrándose el lecho
en donde se quedaba desmayada la furia.

-La espada encendida (1969-1970)

El amor [Pablo Neruda]

Rosía desnuda en la agricultura enmarañada,
Rosía blanca y azul, fina de pétalos,
clara de muslos, sombría de cabellos,
se abrió para que entrara Rhodo en ella
y un estertor o un trueno
manifestó la tierra:
el río torrencial saludaba a la luna:
dos estirpes contrarias se habían confundido.

Y de pronto el gigante de la gran cordillera
y la fragancia hija de la nieve
se sintieron desnudos y se destinaron:
eran de nuevo dos inocentes perdidos,
mordidos por la serpiente de fuego,
otra vez solos en el jardín original.

La escarcha del nuevo día se complicó en la hierba,
la nupcial platería que congeló el rocío
cubrió el inmenso lecho de Rosía terrestre,
y ella entreabrió entre sueños otra vez su delicia
para que Rhodo penetrara en ella.

Así fue procreando en la luz fría
un nuevo mundo interno
como un panal salvaje
y otra vez el origen del hombre remontó
todo el secreto río de las edades muertas
a regar y cantar y temblar y fundar
bajo la poderosa sombra blanca
de los volcanes y sus piedras magnéticas.

-La espada encendida (1969-1970)

Estrellas [Pablo Neruda]

Cuando en el cielo las estrellas
desestiman el firmamento
y se van a dormir de día,
las estrellas de agua saludan
al cielo enterrado en el mar
inaugurando los deberes
del nuevo cielo submarino.


-Maremoto (1968)

Animal [Pablo Neruda]

Aquel certero escarabajo
voló con élitros abiertos
hasta la cereza infraroja.

La devoró sin comprender
la química del poderío
y luego volvió a los follajes
convertido en un incendiario.

Su caparazón derivó
como un cometa saturado
por la radiación deliciosa
y se fue ardiendo en la substancia
de tan quemantes electrones:

al disolverse alcanzó a ser:
un síntoma del arco iris.

-Fin de mundo (1968-1969)

Agua [Pablo Neruda]

La desventaja del rocío
cuando su luz se multiplica
es que a la flor le nacen ojos
y estos ojos miran el mundo.

Ya dejaron de ser rocío.

Son las circunstancias del día:
reflexiones de la corola:
eternidad del agua eterna.

-Fin de mundo (1968-1969)

domingo, 19 de junio de 2011

Abejas (I) [Pablo Neruda]

Qué voy a hacerle, yo nací
cuando habían muerto los dioses
y mi insufrible juvetud
siguió buscando entre las grietas:
ése fue mi oficio y por eso
me sentí tan abandonado.

Una abeja más una abeja
no suman dos abejas claras
ni dos abejas oscuras:
suman un sistema de sol,
una habitación de topacio,
una caricia peligrosa.

La primera inquietud del ámbar
son dos abejas amarillas
y atado a las mismas abejas
trabaja el sol de cada día:
me da tanta rabia enseñarles tanto
de mis ridículos secretos.

Me van a seguir preguntando
mis relaciones con los gatos,
cómo descubrí el arco iris,
por qué se vistieron de erizos
la beneméritas castañas,
y sobre todo que les diga
los que piensan de mí los sapos,
los animales escondidos
bajo la fragancia del bosque
o en as pústulas del cemento.

Es la verdad que entre los sabios
he sido el único ignorante
y entre lso que menos sabían
yo siempre supe un poco menos
y fue tan poco mi saber
que aprendí la sabiduría.

Fin de mundo (1968-1969)


sábado, 4 de junio de 2011

El estrellero [Pablo Neruda]

Me pongo a estrellar lo que falta
en el firmamento nocturno
con tan constante condición
que volando todos los días
vi mis pobres astros campestres
desencadenar la hermosura,
y estrellas que yo fabriqué
no parecían fabricadas:
todo parecía mejor
en el pavimento celeste.

Fue de pequeño que aprendí
a mirar las botellas rotas,
a esconder en la oscuridad
del subterráneo del Liceo
aquellos fragmentos de vidro
en los que yo precipité
las vocaciones espaciales.

Acumulé clavos torcidos,
herraduras deshabitadas,
todo lo dispuse allí
clasificando con paciencia,
estimulando con astucia,
educando con energía,
hasta que pude despertar
las fosforescencia del vidrio,
el frenesí de los metales.

Equiparado por la edad
a los sabios más eminentes
y hechicero como ninguno
logré asumir la posesión
del tesoro de mi subsuelo,
y premunido de herramientas
hereditarias, insondables,
construí primero una ráfaga
y luego un vuelo de luciérnagas.

El coemta me costó más.
Una estrella de cola ardiente,
una desposada del cielo,
una naúfraga del espacio,
un elemento natural
lleno de velos y de luz
como un pez plateado de China
convocado en el coliseo
de Aldebarán y de Saturno
pareció difícil de hacer
hasta que de nieve y botellas
propulsado por su fulgor
subió de mis manos un astro
caudal, nupcial y vaporoso.

Luego de ilustres tentativas
desencadené un meteoro
elaborado con los restos
de mi subterráneo natal.
De tumbo en tumbo rodó
en el espacio el meteoro
con todos los clavos secretos
de mi total ferretería.
Sonaron los astros quebrados
por el mandoble de mis dedos,
por mi estallido celeste,
y la noche se estremeció
recibiendo la catarata.

Así me entretuve, señores,
en el colegio de mi infancia.

-Fin de mundo (1968-1969)

Tal vez [Pablo Neruda]

Es cuerdo el hombre que voltea
y parpadeando en el alambre
cambia de piel y paladar
buscando el sol o el equilibrio.
(La astucia cambia de color
y el conservador no conserva
sino las máscaras que usó
ya convertidas en ceniza.)

-Fin de mundo (1968-1969)

Paisaje [Pablo Neruda]

Anduve diciéndoles adiós
a muchos distantes, y ahora
me gustaría recoger
el hilo de aquellos adioses,
volver a ver ojos perdidos.

No sé si a todos les conviene
mi melancolía de hoy:
estoy dispuesto a repartirla
en pequeños granos redondos
alrededor del campamento,
en las rodillas del camino.
Quiero ver si crece la pena,
las flores de la incertidumbre,
la indecisión apesarada:
quiero saber de qué color
son las hojas del abandono.

Cuando un día te mira el sol
como un tigre desde su trono
y quiere obligarte a vivir
su condición voluntariosa,
recibo una racha lunática,
me desespero de sombrío,
y cuando menos lo esperaba
me pongo a repartir tristeza.

-Fin de mundo (1968-1969)

La lluvia [Pablo Neruda]

Llueve en Punta del Este sobre el verde
como si se tratara de lavar,
de lavar la cabeza de los pinos.

Se enorgullece el verde con la lluvia.
Sobre el orgullo llueve de otro modo.

Llueve llorando ahora entre los pinos.

-Las manos del día (1967-1968)

viernes, 3 de junio de 2011

El golpe [Pablo Neruda]

Tinta que me entretienes
gota a gota
y vas guardando el rastro
de mi razón y de mi sinrazón
como una larga cicatriz que apenas
se verá, cuando el cuerpo esté dormido
en el discurso de sus destrucciones.

Tal vez mejor hubiera volcado en una copa
toda tu esencia, y haberla arrojado
en una sola página, manchándola
con una sola estrella verde
y que sólo esa mancha hubiera sido todo
lo que escribí a lo largo de mi vida,
sin alfabeto no interpretaciones:
un solo golpe oscuro
sin palabras.

-Las manos del día (1967-1968)

El cuerpo de la mano [Pablo Neruda]

Una mano es un cuerpo,
un cuerpo es una mano,
qué hacemos
con la mano del cuerpo
o el cuerpo
de la mano?
Recogimos
de tierra y mar:
sabemos
hasta el fondo,
vivimos
cuerpo a cuerpo,
y mano a mano fue la vida,
alcanzar, poseer,
tocar, entrelazar
y despedir.
-Las manos del día ( 1967-1968)

La luna [Pablo Neruda]

Yo no cuento tantas cosas a mis manos
que no tienen recuerdos sino de pura seda,
de suavidad de senos o cántaros,
que sin lucha obtuvieron,
sin cerrarse guardaron: sin extender
semillas,
recogiendo la noche cada día,
el ovillo del aire,
hilando y deshilando la madeja
en mi delgada ineptitud:
oh manos,
dije,
levantando los brazos a la luna:
qué claridad es ésta?
Tú la hiciste?
 
-Las manos del día (1967-1968)

sábado, 5 de febrero de 2011

Enigma con una flor [Pablo Neruda]

Una vistoria. Es tarde, no sabías.
Lllegó como azucena a mi albedrío
el blanco talle que traspasa
la eternidad inmóvil de la tierra,
empujando una débil forma clara
hasta horadar la arcilla
con rayo blanco o espolón de leche.
Muda, compacta oscuridad del suelo
en cuyo precipicio
avanza la flor clara
hasta que el pabellón de su blancura
derrota el fondo indigno de la noche
y de la claridad en movimiento
se derraman atónitas semillas.



-Las manos del día (1967-1968)

miércoles, 26 de enero de 2011

Ausentes [Pablo Neruda]

No hay nadie. Unos golpearon todo el día
la misma rueda hasta que ahora rueda,
otros cubrieron de lástex el mundo
hasta dejarlo verde,
anaranjado,
violeta
y amarillo.

Éstos vuelven del mar y ya se fueron.

Aquí estuvieron sin parar las manos
sacudiendo en el aire la blancura
las lavanderas, pero ya se fueron.

Y los que manejaron el alambre
o las locomotoras,
hasta los sacerdotes
del crepúsculo
todos tomaron el mismo navío,
todos se fueron entre tantas olas
de la noche
o con el polvo amargo del desierto
o con la combustión de las estrellas
o con el agua que se va y no vuelve
o con el llanto que busca a los muertos,
todos hicieron algo, y es de noche.

Yo navego perdido
entre la soledad que me dejaron.

Y como no hice nada,
miro en la oscuridad hacia tantas ausencias
que paulatinamente me han convertido en sombra.


-Las manos del día (1967-1968)

lunes, 17 de enero de 2011

Nacimiento nocturno [Pablo Neruda]

Oh noche cenital,
directa, recta
con tu hasta ayer inaccesible
techo,
hoy eres polvareda
o beso azul,
quebranto de fulgores,
transparente tiniebla!

Amamántame,
noche,
déjame sacudir,
vaciar el líquido
de tus ubres nocturnas,
húndeme en tu regazo
horizontal, entre las poblaciones
de tu maternidad, por las moradas
de tus frías antorchas:
ir dormido en el viaje de la esfera
como un nuevo nacido, estremeciéndome
en el contacto de la desmersura,
entre las lámparas de tu litoral.

The secret of life is not to do what one likes, but to try to like what one has to do.

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